Mis cortas vacaciones de dos días los invertí en quemarme a dos tiempos: el sábado por delante y el domingo por detrás. Y es que quería acudir el lunes 30 a mis prácticas de color dorado, aunque más que Jennifer López mi color era como el de Macaulay Culkin de sobredosis.
A mi llegada me encuentro con varios becarios, todos adictos a la nicotina. Ya nos une algo. El seguridad dice, al vernos, que si todas somos así, que se va a apuntar a la Universidad. Ya me siento como en casa.
Nos enseñan las instalaciones e insisten en que no nos preocupemos por los malos rollos que podamos ver (veáse despidos o recortes de personal de TVE) y que vayamos a la nuestra esquivando los cuchillos que veamos pasar.
La cafetería consta de dos máquinas de caféabridordeesfínteres y de comida precocinada. Ya me siento como en casa. Los de al lado hablan de algo de no tener vacaciones. Ya nos une algo.
Somos LOS BECARIOS, la atracción del día, y los de montaje se acercan a hablar con nosotros. Se quejan de la maquinaria que utilizan, que qué viejas son, que no hay presupuestos, que tal, que cual. Después de unos minutos callada, como si estuviera pensando en mi mundo interior, el filtro entre mi cerebro y mi boca vuelve a fallar- Qué pasa, ¿que aún utilizáis la ruedecica para montar?
Ya he conseguido tener un mote el primer día de curro. Soy la de la ruedecica.
servido por becados
13 comentarios
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Rodolfo Castro dijo
Por la I palabra que designa a los animales sin columna vertebral
(silencio)
-dila tere que te la sabes
-IMPERCEPTIBLES!
30 Junio 2008 | 11:59 PM